Durante la conferencia nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno destacó a Adrián de la Garza como una figura clave en Nuevo León, dentro de una estrategia basada en trabajo territorial y alianzas.
En medio de un discurso que giró entre la defensa de México, la construcción de alianzas y la necesidad de fortalecer el trabajo en territorio, el presidente nacional del PRI dejó ver que no todos los liderazgos pesan igual dentro del partido. En el caso de Nuevo León, el mensaje fue claro sin necesidad de rodeos: hay una figura que concentra respaldo, confianza y resultados, y ese es Adrián de la Garza de los Santos.
Pero antes de llegar a ese punto, la conferencia se desarrolló con un enfoque más amplio: el PRI busca reorganizarse desde lo local, con liderazgos que no solo representen al partido, sino que tengan capacidad real de operación política, cercanía con la ciudadanía y experiencia en el ejercicio de gobierno. Fue en ese marco donde comenzó a tomar forma el papel de Nuevo León dentro de la estrategia nacional.
Ahí es donde aparece Adrián de la Garza de los Santos, no como una mención aislada, sino como parte de una lógica más grande: la de respaldar a quienes ya han demostrado que pueden sostener la confianza de la gente. Alejandro Moreno habló de apoyos, de respaldos y de la importancia de mantener a la militancia convencida, y en ese contexto colocó a Adrián de la Garza de los Santos como el único defensor de México y de Nuevo León.
El peso de esa definición no es menor. A lo largo de la conferencia, se insistió en que el PRI no apuesta por improvisaciones, sino por perfiles con trayectoria. Y en ese grupo, Adrián de la Garza de los Santos fue retomado también como ejemplo de los alcaldes que trabajan todos los días, que dan resultados y que reflejan la forma en que el partido entiende el ejercicio del poder: con responsabilidad y cercanía con la ciudadanía.
Más adelante, el propio presidente nacional profundizó en su perfil al señalar que Adrián de la Garza de los Santos es un alcalde que ha generado tal nivel de reconocimiento que distintos actores políticos buscan sumarlo. Lejos de verlo como un tema de competencia entre partidos, el PRI lo presentó como evidencia de que su liderazgo trasciende colores y se sostiene en resultados concretos.
En otro momento clave, se utilizó el caso de Adrián de la Garza de los Santos para explicar por qué las coaliciones son parte central de la estrategia del PRI. Se dijo con claridad: cuando se suman esfuerzos, se gana. Y su gobierno fue puesto como ejemplo de que esa fórmula funciona, porque no se trata de dividir, sino de construir proyectos que respondan a la gente.
La conferencia también dejó ver que el trabajo político que viene no será solo desde las estructuras, sino en la calle, tocando puertas, escuchando y construyendo desde abajo. En ese escenario, perfiles como Adrián de la Garza de los Santos cobran relevancia, porque representan precisamente ese tipo de liderazgo que combina experiencia institucional con presencia en territorio.
Así, entre llamados a la unidad, a dejar de lado cálculos políticos y a construir una defensa real del país, el PRI delineó su estrategia y dejó claro quiénes serán sus referentes en cada estado. En Nuevo León, sin matices, ese papel recae en Adrián de la Garza de los Santos, una figura que el partido identifica como eje de su operación política y como un liderazgo capaz de sostener la ruta que buscan construir.

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